martes, 10 de agosto de 2010

La soledad de estar acompañado


"Como quisiera que cada paso que doy en la arena quedara estampado para siempre ahí, que al subir la marea no borre cada huella que he avanzado, que eso no me hiciera comenzar de nuevo otra vez. ¿Qué pasa si un día desapareciera de la faz de la tierra? ¿Acaso importaría si cada huella que dejo en el camino de arena lo borra el mar? y además, si por cada paso que doy muchos suelen dañar a quien yo amo. ¿Sería una mala persona si les dejo en paz de una vez?"
Todos alguna vez nos hemos sentido fuera de sitio, como si nadie nos comprendiera, como si todo el mundo estuviera en una misma sintonía y yo fuera el instrumento que sobra, el que no hace falta para hacer armoniosa la melodía.
Pero, la verdad es que nuestras huellas se borrarán del camino siempre, sólo que jamás se borran de las vidas que tocamos. Hace un tiempo pensé en ello y decidí que lo mejor sería escapar, para no seguir involucrándome con el mundo, para poder de una vez no hacerle daño a quienes amo, pero lo pienso de nuevo y siento que tampoco puedo escapar, porque finalmente les haría daño de igual forma.
Entonces ¿qué hacer para no dañar a la gente? ¿Por qué si hago algo les daño y si no hago nada también? ¿Por qué vivir para dañar? ¿Por qué morir para dañar? ¿Por qué escapar para herir?¿Hay realmente respuestas a mis preguntas? Las quisiera en este momento, quisiera no sentirme fuera de lugar, pero tampoco quiero sentirme dentro, no quiero ser del montón, pero no quiero resaltar, no quiero marcar la vida de la gente si eso significa sufrimiento a mi partida, pero tampoco quiero ser una alma vagante sin sentido de vivir la vida.
Tan sólo quiero recordar y ser recordado, pero no quiero que mi recuerdo sea algo doloroso ni que el recuerdo de los demás me sea insoportable a mi.

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